La mayoría de las personas piensan que la única forma de invertir en un mercado financiero es elegir un activo, comprarlo, y venderlo con beneficio. Sin embargo, la operativa real dista mucho de ser así. Existen tres grandes tipos de posiciones que se pueden mantener en un activo, que además luego se pueden extender considerando el sentido de la posición, la combinación con más posiciones, etcétera. Vamos a por una introducción…
La posición más conocida
La primera posición es la direccional o de base; es la que todo el mundo entiende que se usa: yo realizo un análisis, detecto una empresa cuyo precio probablemente suba, y compro acciones. Comprar barato y vender caro, en suma. Y para ello hay dos filosofías principales:
- Value investing: Comprar acciones por estar baratas, esperando que suban
- Growth investing: Comprar acciones que están subiendo mucho, esperando que sigan haciéndolo
Obviamente esas esperanzas estarán deberían estar fundadas en análisis más o menos concienzudos.
Posiciones combinadas
Las otras dos posiciones restantes intentan enfocarse aún más en la oportunidad que se ha detectado, reduciendo el riesgo no específico a ese valor. Esto se hace con posiciones contrapuestas, que se compensen en riesgos. Como no tendría sentido comprar y vender a la vez un mismo activo (en el mejor de los casos nos quedaríamos igual, pero la fricción de las comisiones y gastos de operativa nos harían perder dinero), se usan posiciones desfasadas.
La segunda de ellas es la posición en horquilla, de la que ya hablamos anteriormente; en esta posición, compramos dos activos contrapuestos, pero con un desfase en el espacio. Es decir compramos un activo pero vendemos los de alrededor. De esta forma, si todo baja, yo no pierdo dinero; sólo ganaré o perderé si mi apuesta se desplaza con respecto a la referencia que se utiliza. Por ejemplo, si pienso que España le va a ir peor que a Europa, puedo vender un índice español como el Ibex, y comprar a la vez un índice como el Eurostoxx; de esta manera, ganaré más cuanto más quede por detrás el Ibex que el Eurostoxx, independientemente de que la economía global suba y arrastre a los dos hacia arriba. A esto también se le denomina cubrir la posición.
De la tercera posición, sin embargo, no hemos hablado aún. Por ser típica de los mercados de divisas y monetarios, se denomina posición en curva. En esta posición, tomamos las contrapuestas en el mismo valor, pero en distintos momentos del tiempo. Por ejemplo, si creemos que el futuro de una acción está sobrevalorado, compramos la acción y vendemos el futuro, arbitrando de paso su precio. Si creemos que los tipos de interés van a bajar, tomamos una posición en la curva de tipos, tomando a tres y prestando a seis meses. En las divisas, realizaremos un swap, para comprar con dólares ahora euros y venderlos en tres meses. La posición en curva es una combinación de dos direccionales complementarias en dos puntos del tiempo.
Por último, ¿y si combináramos las dos, cogiendo activos diferentes en el tiempo y en el espacio? Bueno, esto es más considerable una cartera que una única inversión, pues ambas posiciones no están relacionadas directamente, aunque existan fundamentales que puedan modificar su posición relativa y generar ganancias.
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