¿Qué es la amortización?

Hoy os vamos a explicar qué es la amortización, para qué sirve realmente, y cómo puede ser una fuente de manipulación de la cuenta de resultados. Imaginad que tengo una empresa, y que en esa empresa tengo que sustituir una máquina. En mi balance la máquina consta con su valor de compra, pero el hecho de que la tenga que sustituir nos da pistas sobre algo que todos conocemos: las cosas se desgastan y deterioran con el paso del tiempo, y, desde el punto de vista contable, su valor se deprecia. La amortización permite reflejar este proceso en el balance.

Estamos de acuerdo en que una máquina que costó un millón de euros, el día que finalmente se sustituye por otra nueva, no vale un millón de euros. El deterioro es un proceso típicamente gradual; aunque pueden ocurrir accidentes, lo normal es que las cosas se desgasten. Incluso en el caso de un accidente podemos argumentar que, cuanto más tiempo pase, más probable es que ocurra.

Lo que tampoco sería nada práctico es tener que valorar, una vez al año, el precio de mercado de todos los activos de una empresa de cara a la confección del balance. Es más sencillo considerar que los activos pierden valor de forma lineal; es decir, cada año pierden una cantidad fija de dinero, hasta llegar a valor cero al final de su vida esperada.

Para ello, vamos a mantener de forma separada dos entradas en el balance de la empresa:

  • Por un lado constará el valor nominal del activo; esto es, el precio por el que se adquirió.
  • Por otro lado haremos constar en la cuenta de pérdidas y ganancias una pérdida por esta depreciación, que mostraremos en el activo del balance como número negativo. Esta cantidad es la amortización.

Un ejemplo práctico

Imaginemos que compramos una máquina por valor de 10€ que va a durar cinco años. Antes de comprar la máquina, nuestra caja mostraría 10€. Al comprar la máquina, todo ese dinero pasaría a activos fijos. Ésta es la evolución del balance a lo largo de los cinco años:

Ejemplo de amortización

En este proceso, se ve cómo en cada año voy amortizando la pérdida de valor de la máquina, ya que el neto entre su valor nominal y su amortización va decayendo hasta llegar a cero justo en el momento en el que considero que ya no será funcional (en este caso, cinco años).

Este dinero que vamos dejando de lado, además, se resta de las ganancias totales, con lo que nos permite pagar menos impuestos. Es decir, el procedimiento es como sigue: cada año habré calculado que voy a amortizar dos euros por la máquina (que cuesta diez euros y durará unos cinco años), por lo que en la cuenta de resultados, restaré dos euros del EBITDA al calcular el EBIT. Ese dinero lo meto en el activo como negativo, porque es un sumidero de valor: ese dinero se “pierde” cada año, pero compensa el pago súbito de una nueva máquina – observa que, el último año, tengo una máquina de valor nominal 10 pero oficial 0, y una cantidad 10 que me permitirá comprar una nueva. Cuando te deshaces de la máquina tienes que eliminar toda su amortización de esa cuenta, con lo que ese dinero irá a la caja, de donde compraremos nuevas máquinas.

Beneficios

De esta forma obtenemos tres resultados beneficiosos:

  1. Reservamos un dinero para comprar el sustituto de los activos amortizados a lo largo de su vida (ser previsor nunca está de más),
  2. Reflejamos la pérdida de valor de nuestros activos en la cuenta de pérdidas y ganancias; así, las empresas que tienen muchos bienes que se deprecien rápidamente no verán sus ganancias (y consecuentemente los impuestos) artificialmente infladas, y por último,
  3. Nos quedamos con el valor residual que tengan los activos amortizados. En realidad en caso de ganar beneficios con su venta se tendrían que reflejar como ingresos extraordinarios, pero en muchas pymes, por ejemplo, cuando un coche se da de baja se lo queda el dueño, o lo vende luego por fuera de la empresa, sin repercutir costes a la misma (aunque no sé hasta qué punto es esto acorde con la ley o es parte de la economía sumergida).

Maquillaje de resultados

Como es obvio, esto tiene potencial para realizar muchas picardías. Podríamos amortizar los beneficios que necesitemos para reducir la carga impositiva en un año dado, o eliminar todas las amortizaciones para mostrar una empresa fuerte a la hora de venderla, promocionarse, o requerir reducir pérdidas.

Por ello, a la hora de realizar las amortizaciones de los activos se ha limitado por ley el porcentaje anual de amortización. Estos porcentajes se recogen en las tablas de amortización que publica el Estado anualmente.

(Ningún artículo suficientemente relacionado)

One Comment

  1. Posted 12/02/2010 at 17:04 | Permalink

    Se agradece un post tan claro y fácil para los no iniciados XD. Gracias.

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