Nick Leeson era un trader que trabajaba en el banco Barings con derivados financieros.
El banco Barings era el banco más antiguo de Inglaterra y uno de los bancos más antiguos del mundo, con más de dos siglos de historia; era el banco preferido por la Reina de Inglaterra para sus cuentas, y había financiado, entre otras cosas, las guerras napoleónicas. Sin embargo, Nick Leeson consiguió hacer que desapareciera en un abrir y cerrar de ojos – siendo absorbido por ING –, al perder ochocientos millones de libras, quebrándolo en el proceso.

Nick Leeson
Nick Leeson había sido rechazado como bróker en Inglaterra, por haber cometido fraude en su postulación, por lo que se desplazó a Singapur, donde consiguió hacerse con el puesto de director general, y jefe de la mesa de contratación y del back-office. De esta forma, tenía un control total sobre qué ocurría en Singapur y qué se comunicaba a la matriz.
A partir de ahí, comenzó a realizar operaciones fuera de lo estipulado, apalancándose más de lo debido, y cubriendo las eventuales pérdidas con una cuenta de errores (la famosa cuenta 88888), de forma que no se pudieran detectar los movimientos que hacía desde el exterior. En la práctica, Nick Leeson no tenía límite a la hora de hacer sus operaciones, pues él mismo era el encargado de supervisarse.
En una de estas operaciones, Nick perdió bastante dinero, pues sobrevino el Gran Terremoto de Kobe, destruyendo gran parte de las infraestructuras de Japón y hundiendo el Nikkei, el Yen y gran parte de la economía japonesa.
Como en toda catástrofe, natural o no, una persona normal sólo puede horrorizarse ante los daños causados. No así los tipos de la calaña de Nick Leeson, donde, ante una pila de escombros, sólo ven el gran negocio que se les ofrece: préstamos, reconstrucciones, contratas, grandes infraestructuras…
Nick se apalancó a lo bestia en derivados de divisas, apostando en el SIMEX a que el Nikkei se mantendría estable tras el terremoto, a través de short straddles. Llegó a tener el cincuenta por ciento del mercado de futuros sobre el Nikkei en su bolsillo.
Sin embargo, no contó con el intervencionismo, el sentido del honor y el carácter de los japoneses. Poco tiempo después, el Banco de Japón decidió que nadie haría negocio con su ruina, y que toda la reconstrucción sería financiada con bonos del estado. Rápidamente el Nikkei se hundió, y Nick Leeson perdió ochocientos millones de libras.
Ante tal fracaso financiero, Nick Leeson escribió una nota pidiendo perdón, y huyó; sin embargo, acabó dando con sus huesos en la cárcel de Singapur durante varios años.
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2 Comments
Bueno, empezamos a destapar a traders corruptos… estaría bien seguir la historia, con el trader de Societe Generale, o con Madoff no???
Solo ideas de futuro! un saludo
No digas esas cosas a ver si Andrea se empieza a asustar
¡Me apunto de todas maneras la sugerencia de tema! ¡Gracias!