El análisis técnico

El precio de un valor va cambiando en cada negociación, subiendo  y bajando frenéticamente. Con una precisión germana, cada vez que alguien vende una acción de una empresa en concreto, esa venta queda registrada. No hay forma de que alguien pueda saltarse las normas; el mercado registra cada operación y la publica. Gracias a esta información, todos los jugadores saben quién vende y quién compra, y ajustan sus órdenes. Las operaciones que se van cruzando van dejado en forma de rastro de migas un registro que muestra la historia del precio del valor, que, lentamente, dibuja una gráfica…

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras
Clásico disclaimer financiero

Y, sin embargo, estudiar el pasado puede ser una herramienta útil. Esa gráfica es una representación de la historia de la empresa. De cuánto creían sus dueños que valía; por cuánto la compraron, por cuánto la vendieron. Cuántos la quieren en sus carteras.

Aquel que no conoce la historia está condenado a repetirla
Winston S. Churchill, Primer ministro de Inglaterra y premio Nobel de Literatura

Analizar los precios históricos de un valor es lo que se llama análisis técnico. Es un tema extenso – no en vano se ha ganado toda una etiqueta en este blog –, y hablaremos más sobre él que en esta introducción.

El análisis técnico es el contrapunto al análisis fundamental, que busca establecer el precio objetivo de una acción calculando el precio de la propia empresa a través de diversos modelos económicos, para dividir posteriormente entre el número de acciones, y que por no poder trazar fielmente el estado de la empresa a cada momento, no puede describir a corto plazo el comportamiento de los precios.

El análisis técnico tiene tres ramas fundamentales (o más bien, tres niveles):

  • El análisis gráfico o chartismo, que analiza la estructura de los precios históricos, para identificar la tendencia del precio, una serie de niveles significativos de precios (los llamados soportes y resistencias), y otras señales que puedan o bien vaticinar una vuelta de la tendencia o bien confirmar su continuación.Por ejemplo, si observamos que la gráfica de precios dibuja la forma de una bandera, es un indicativo de que el precio seguirá subiendo (o bajando) como antes de dibujarla.
    Otro ejemplo sería la resistencia del IBEX a pasar de los 10.000 puntos (es una cifra muy redonda, y esto tiene efecto en la psicología de los inversores, que la ven más significativa que el 9973).
    El objetivo principal del chartismo es optimizar el momento en el que entramos o salimos de una posición que ya hemos elegido a través del análisis fundamental.
  • El análisis cuantitativo intenta ir más allá de la pura observación de los datos, estableciendo indicadores estadísticos que, sobre los datos históricos, definan heurísticas de entrada o salida. De esta forma, si el indicador (calculado como una función matemática sobre datos históricos) supera un umbral determinado, deberíamos comprar el título, pues está sobrevendido.
  • Finalmente, en los últimos tiempos se ha perfilado una nueva rama, el trading sistemático, también llamado robotrading o algotrading, que busca establecer sistemas automáticos de negociación que hagan uso de las últimas tecnologías informáticas para potenciar estos cálculos.

El análisis técnico ha sido largamente vilipendiado por los analistas fundamentales, que denunciaban su falta de rigor y lo tachaban de cábalas, de burda alquimia, al pretender adivinar el futuro a través de líneas y figuras. Sin embargo, en los últimos tiempos las nuevas tecnologías han abierto las puertas al uso de técnicas que no son otra cosa que un análisis técnico a gran velocidad. Ahora, cada vez un porcentaje mayor de la negociación de las bolsas se basa en decisiones y ejecuciones llevadas a cabo enteramente por máquinas, sin más intervención humana que desconectar aquellas que sean poco rentables, al cabo de un par de semanas o meses.

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